BREVE HISTORIA

La historia de El Puig es larga y compleja. Los primeros indicios históricos se remontan a la sociedad ibérica, de la época de los romanos se conserva una pilastra funeraria en el Monasterio de Santa María del Puig. Del paso de los árabes hay constancia por los diversos hallazgos alrededor de la montaña de Castillo o de “La Patà”. No obstante no será hasta el siglo XI cuando Jubayla, topónimo del lugar,  adquiera una importancia estratégica. El Cid lo conquistó a finales del siglo XI, pero posteriormente pasó nuevamente bajo dominio islámico hasta que en 1237 fue conquistado por Jaume I. El enfrentamiento en la conocida Batalla de Enesa entre cristianos y árabes, abrirá las puertas a la conquista de la ciudad de Valencia en 1238.

A finales de agosto de 1237 el fraile mercedario Pedro Nolasco descubrió la imagen de la Mare de Déu debajo de una campana, según cuenta la leyenda. En esa misma colina, se edificó la iglesia de Santa María y, a partir del siglo XVI, el majestuoso monasterio.

Desde el castillo de El Puig de Enesa controlaba el paso norte a la ciudad de Valencia

Desde el siglo VIII hasta el siglo XIII la actual Comunidad Valenciana era regida por los musulmanes. En el siglo XI estuvo constituida por varios reinos de taifas que formaban parte del Sharq al-Andalus (Oriente de la Península). Era un territorio habitado por una sociedad islámica en todos los aspectos: político, religioso, lingüístico y cultural, que había dejado atrás el dominio visigodo-cristiano.

Los antepasados de Jaume I ya desearon la conquista del reino de la taifa de Valencia. Así, desde el conde de Barcelona Berenguer Ramón II en 1088, pasando por el abuelo de Jaume I, Alfonso II el Casto, hasta el padre del Conquistador, Pedro II el Católico, todos ellos soñaron con una conquista que sólo Jaime I hizo realidad.

Jaime I se convirtió en soberano de la Corona de Aragón con tan sólo cinco años

Nació en Montpellier (Francia) en 1208 y murió en Valencia en 1276.

Rey de Aragón, conde de Barcelona y señor de Montpellier (1213-1276) y rey de Mallorca (1229-1276) y de Valencia (1239-1276).

Hijo del rey Pedro II el Católico y de María de Montpellier, Jaime I el Conquistador se convirtió en soberano de la Corona de Aragón con tan sólo cinco años. El comienzo de su reinado estuvo marcado por la batalla de Muret (1213), en la que murió su padre, dejando al pequeño Jaime bajo la custodia de Simón de Monfort, el vencedor de Muret, que le retuvo como rehén hasta que por orden del Papa Inocencio III fue entregado a los Templarios en 1214.
 

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